NUEVAMENTE EL PUEBLO PIDIÓ AYUDA a Aquel a quien había abandonado e insultado. "Y los
hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: Nosotros hemos pecado contra ti;
porque hemos dejado a nuestro Dios, y servido a los Baales." (Jueces 10:10-16).
PERO el pesar no había obrado en ellos un arrepentimiento verdadero.
EL PUEBLO se lamentaba porque sus pecados le había traído sufrimientos,
Y NO por haber deshonrado a Dios y violado su santa ley.
EL VERDADERO Arrepentimiento Es Algo Más Que
Sentir Pesar Por El Pecado. Consiste En Apartarse Resueltamente Del Mal.
EL SEÑOR LES CONTESTÓ POR MEDIO DE UNO DE SUS PROFETAS: ¿No habéis sido oprimidos de Egipto, de los Amorrheos, de los Ammonitas, de los Filisteos, de los de Sidón, de Amalec y de Maón, y clamando a mí os he librado de sus manos?
Mas vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos; por tanto yo no os libraré más. Andad, y clamad a los dioses que os habéis elegido, Que Os Libren en el tiempo de vuestra aflicción.
ESTAS PALABRAS SOLEMNES Y TEMIBLES encauzan el pensamiento hacia otra escena: la del gran día del juicio final, cuando los que rechazaron la misericordia de Dios y menospreciaron su gracia serán puestos frente a su justicia.
EN AQUEL TRIBUNAL,
los que dedicaron al servicio de los dioses de este mundo los talentos que Dios
les dio, deberán rendir cuenta del empleó de su tiempo, sus recursos y su
intelecto.
ABANDONARON A Su Verdadero Y Tierno Amigo,
PARA SEGUIR el sendero de la conveniencia y del placer mundano.
SE PROPONÍAN VOLVER A DIOS ALGUNA VEZ;
PERO EL MUNDO, con sus locuras y engaños, Absorbió Su Atención.
LAS DIVERSIONES FRIVOLAS, El Orgullo De Los Atavíos y la
satisfacción de los apetitos endurecieron su corazón y embotaron su conciencia,
de tal manera que ya no 601 oyeron
la voz de la verdad. Menospreciaron El Deber.
TUVIERON EN POCO Las Cosas De Valor Infinito, hasta que desapareció de su corazón todo deseo de hacer sacrificios por Aquel que tanto dio para el hombre.
PERO
En El Tiempo De La Siega Cosecharán Lo Que Sembraron.
EL SEÑOR DIJO: "Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo
quien escuchase; antes desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no
quisisteis; también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os
viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y
vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere
tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; buscarme
han de mañana, y no me hallarán: por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no
escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda
reprensión mía: comerán pues del fruto de su camino, y se hartarán de sus
consejos." "Más el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá
reposado, sin temor de mal." (Prov. 1:24-31, 33). PP 600-601



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